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| LA MASACRE FUE PERPETRADA POR BRASILEÑOS Y PARAGUAYOS DEL PCC Nueve muertos en la cárcel de San Pedro de Ycuamandyyú

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Convictos brasileños y paraguayos que integran el grupo criminal paulista Primer Comando da Capital (PCC) decapitaron ayer a otros cinco reclusos, quemaron vivos a tres y eliminaron a balazos a uno en un fulminante ataque dentro de la penitenciaría regional de San Pedro de Ycuamandyyú. En Tacumbú también se desató una violenta revuelta.

            Imágenes Uno de los convictos heridos recibe asistencia en el Hospital Regional de San Pedro de Ycuamandyyú. / ABC Color Ampliar La Policía tuvo que enviar en helicóptero a un grupo de fusileros, desde Kurusu de Hierro, para apoyar a los agentes del departamento de San Pedro e intervenir la prisión. La revuelta fue controlada en más de seis horas. / ABC Color Ampliar Policías de la Agrupación Especializada tuvieron que tomar la cárcel de Tacumbú para controlar las dos revueltas que se produjeron ayer en un intento por evitar el traslado de los líderes del clan Rotela. / ABC Color Ampliar La masacre empezó ayer, poco antes del mediodía, durante la jornada de visitas de familiares de los 508 internos que celebraban el Día del Padre.

Según los datos, el problema se inició luego de que un grupo de reos integrantes del clan Rotela derribaran un portón dentro de un pabellón, en un abierto desafío a los miembros bautizados del PCC, quienes por su parte respondieron a la provocación con dos pistolas y decenas de puñales que por lo visto ya tenían preparados desde hace varios días.

Los miembros del clan Rotela son, en su mayoría, convictos que obedecen órdenes del narcotraficante Armando Javier Rotela Ayala, de 37 años de edad, quien hasta ayer estuvo encerrado en la penitenciaría nacional de Tacumbú.

Los del PCC, por su lado, habrían logrado meter las armas de fuego por medio de sus visitantes, en el marco de un plan de venganza por los últimos asesinatos de sus cómplices que ocurrieron en Tacumbú.

Al iniciarse el enfrentamiento, los centenares de visitantes, entre ellos niños y embarazadas, tuvieron que dispersarse buscando refugio hasta en las celdas, desde donde observaron la masacre.

Los testigos dijeron que los del PCC tomaron el control de la cárcel en cuestión de segundos, al atacar a balazos a los del grupo rival, provocando al menos 15 heridos, uno de los cuales murió más tarde.

Después capturaron a cinco convictos del clan Rotela, los decapitaron y arrojaron sus cabezas al patio, desde la planta alta, todo ante la vista de las criaturas. Por último, quemaron una celda con otros tres seguidores de Armando Javier Rotela que quedaron atrapados adentro.