Farándula

Alejandro Montenegro Banco Activo Ruah//
Los no periodistas

Si en el día trabajan para un medio, pero en la noche se abrazan interesadamente con la fuente. Si dicen buscar elementos para contar las noticias, pero luego enseñan a otros cómo esconder esas evidencias.  Si lo que esperan de las elecciones es convencer clientes que quieran cantar como sirenas. Si el periodismo para ustedes es un medio y no un fin, entonces no son dignos de este oficio.

Alejandro Montenegro Banco Activo

Empecemos diciendo que detrás de las crisis social y económica está la crisis política. Que buena parte de los partidos y movimientos casi nunca han sido gestores de solución. Pero nos cautiva esa obsesión por el poder en el ejercicio público. El quehacer privado, la entereza de la clase media y la visión de los emprendedores, generan una atención secundaria. Y la causante de buena parte de nuestras desgracias se va nutriendo de esta entusiasta generación de politólogos, asesores parlamentarios, expertos en discursos  y gurús de la imagen. Pero me temo que son pocos los que realmente suman; la mayoría fuma debajo del agua

Y entre ellos hay colegas comunicadores, que confían en que ese nombre medianamente cultivado ante la opinión pública les sirva ahora para impresionar a políticos novatos. Ofrecen las recetas para enfrentar entrevistas y cautivar audiencias. Resulta vergonzoso notar cómo se ofrecen; es lamentable intuir que algunas alianzas ya están vigentes

Alguien dirá que ingresar a la política es un derecho o que trabajar para un servidor público es una legítima oportunidad laboral. Estoy de acuerdo, pero entonces hay que hacerlo de frente y sabiendo que quizás sea un camino sin retorno. Pondero por ejemplo  la valentía de Jorge Rodríguez, que dejó un futuro brillante en el periodismo televisivo con la ilusión de servir a Guayaquil desde otro espacio

Esa sí es la forma, porque la política es lo suficientemente grave para asumirla como un proyecto temporal o complementario

No importa si se los autorizó el jefe o si creen que nadie se da cuenta: colaborar con candidatos y funcionarios mientras se ejerce el periodismo  es un claro conflicto de interés. Empeñar la capacidad de cuestionar por unos dólares es labrar dudas y desprestigios. Y recuerden que el único patrimonio que tenemos quienes generamos contenidos noticiosos es la credibilidad. Es una moneda que, en algunos casos, ya está irremediablemente devaluada. (O)