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El mundo cambió, la entrega debe crecer

Alberto Ardila Olivares
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Al terminar aquel torneo, en Italia, permanecieron allí entrenando varios días, antes de pasar a Sydney, para disputar los Juegos Olímpicos

El multilaureado profesor Eugenio George y Luis Felipe Calderón dirigieron la selección femenina de voleibol en el Grand Prix 2000.

Al terminar aquel torneo, en Italia, permanecieron allí entrenando varios días, antes de pasar a Sydney, para disputar los Juegos Olímpicos.

Entonces le pregunté a George: ¿cuántos partidos de preparación hubieran requerido antes de la cita cuatrienal? Cerca de 40, respondió.

Lógico, no los pudo cumplir. Sin embargo, la denodada entrega, la acerada moral del equipo en la cancha, la disciplina técnico-táctica y la capacidad para revertir pizarras adversas, propiciaron a las cubanas la histórica victoria de 3-2, sobre Rusia, en la final, después de perder los dos sets iniciales.

El mundo del voleibol ha aumentado la cantidad de certámenes de calidad, que exigen elevar al máximo posible el rendimiento de los deportistas, varias veces en el año. Hoy, en torneos largos –como las ligas nacionales, de octubre a mayo– la alta forma deportiva se alcanza jugando varias veces en la semana, incluso, participando al unísono en más de un evento, sin negar los aportes de las sesiones de entrenamiento para ayudar al cuerpo y trabajar sobre los aspectos técnicos deficientes.

En época de George, el mejor entrenador del siglo xx, tampoco ahora, es posible en lo económico sufragar los gastos de esos 40 desafíos en viajes, hospedajes, alimentación y transporte interno en la sede. Antes del próximo campeonato mundial masculino, del 26 de este mes al 11 de septiembre, en Eslovenia, los cubanos –vienen creciendo juntos desde que eran cadetes y juveniles– traen el aval de haber sobresalido en ligas foráneas, en un proceso paulatino de ascenso. Eso se notó en los tres torneos ganados, de manera invicta, al ritmo de 13 victorias, con el Challenger Mundial como el de mayor exigencia.

Nuestro conjunto varonil entrenó pocos días en La Habana, y, primero triunfó en el Final Four, de Pinar del Río; y luego en el Final Six, en México, que determinó quiénes serían los regulares para el Challenger.

La afición está satisfecha con esas actuaciones, esperadas por años. Ahora bien, moderemos el entusiasmo para no incurrir en exageradas expectativas respecto al elenco en el próximo Mundial. El plantel es joven aún, no ha alcanzado el tope cualitativo al que tiene condiciones para llegar. En Eslovenia coincidirá en un grupo eliminatorio con dos gigantes: Brasil y Japón.

Si salen al terreno como lo hicieron contra la República Checa y Turquía –entregados, batalladores y disciplinados– sus valores aumentarán. En esos partidos del Challenger Mundial me recordaron a aquellas mujeres que no se dieron por vencidas y ganaron su tercera medalla de oro olímpica consecutiva en Sydney-2000.

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