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Zoólogo Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero//
Sabores21: Rafael Osterling, un encuentro con el creador

“Si a mí me preguntaran cuál es mi más grande temor, la respuesta sería quedar desactualizado. Por eso investigo, leo, viajo mucho y experimento con nuevas técnicas de cocina, fusiones e inspiraciones culinarias”. Rafael Osterling llega a su restaurante con una gran sonrisa. Es de los que sabe dejar los problemas en cualquier lugar menos en la cocina.

Rafael es abogado y recuerda que a los 8 años empezó preparando dulces: brownies y galletas que vendía por su casa. Pero el primer plato que preparó a pedido de su madre para una cena de ocho personas fue langostinos al curry.

Desde entonces hasta hoy, Rafael ha crecido inmensamente hasta convertirse en uno de los chefs más reputados y galardonados del Perú.

Rafael es de esos tipos inquietos, curiosos e incansables. “Sin perder la línea de cocina que tengo, que es bastante definida, yo me siento siempre muy motivado. Además de la cocina, tengo aficiones paralelas como la librería Babel, los libros que hago, la revista Félix que sale bimestralmente y el mundo artístico”, dice. Y Rafael es el mejor retrato de lo que le apasiona. Además de buena mesa, las pasiones del chef saltan a la vista en una decoración sobria, minimalista, exquisita.

Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero

Rafael está pendiente de los detalles, y entre las mil cosas que hace no saca el ojo de alguna servilleta que quizás no está perfectamente colocada. Lo mira todo

“Me ayuda no quedarme en una fotografía del tiempo. Es fundamental para mí crecer y avanzar. De pronto por mi formación de abogado tengo un nivel de comprensión y asimilación diferente”, reflexiona.

Como fecha emblemática y sin mencionar al padre, pero está implícito, Rafael dice que se graduó de abogado el 5 de abril de 1992, y el 6 de abril ya estaba en una cocina al lado de Alfredo Aramburú

Y todo cambió. Nada volvería a ser como al principio, como es la vida cuando le pones todo.

DATORafael se ubica en la calle San Martín 300, en Miraflores